martes, 28 de julio de 2009

viernes, 24 de julio de 2009

VIDEO SOBRE EL CASO ROSWELL (Y VAN...)

Si creyeron que el video de Ray Santilli sobre el crash OVNI de Roswell era lo más escandalosamente falso que se podía producir tendrá la oportunidad, estimado lector, de llevarse una sorpresa.



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LOS MAS PRESTIGIOSOS EXPERTOS Y ESTUDIOSOS DEL FENOMENO EXTRATERRESTRE SE REUNEN ESTE FIN DE SEMANA EN SIGTES

LOS MAS PRESTIGIOSOS EXPERTOS Y ESTUDIOSOS DEL FENOMENO EXTRATERRESTRE SE REUNEN ESTE FIN DE SEMANA EN SIGTES.

viernes, 3 de julio de 2009

YOU TUBE: EXTRAÑA FORMA DE VIDA REVOLUCIONA INTERNET

Abrir y conocer los archivos

Diálogo Abierto. Raúl Avellaneda, investigador del fenómeno OVNI

La necesidad de saber. Comisiones militares especiales.
¿Un acuerdo con una raza extraterrestre?
Julio Daniel Vallana De la Redacción de
DIARIO UNO /ENTRE RIOS
















Con el objetivo de lograr la desclasificación de los
expedientes sobre ovnis (Objetos Voladores No
Identificados) que cualquier organismo oficial
del país posea, recientemente se conformó la
Comisión de Estudios del Fenómeno Ovni en
la República Argentina (Cefora), en la cual
confluyen investigadores de importante
trayectoria. Dicha organización tiene como
propósito lograr 100.000 firmas que apoyen
la iniciativa, la cual se enmarca en políticas
similares que los estados de Brasil, Ecuador,
Dinamarca, Inglaterra, España, Francia, Irlanda
y Estados Unidos, entre otros, llevaron a cabo,
especialmente a partir de 2000. Raúl Avellaneda
–reconocido investigador paranaense y uno de
los miembros fundadores– detalló los alcances
de las acciones a seguir, su posible repercusión,
las experiencias de aquellos países, al igual que
aseguró que Viale y Victoria continúan siendo
“zonas calientes” en cuanto a avistaje de luces
y naves desconocidas.

Décadas de secreto
—¿Qué es y quiénes integran el Cefora?
—En este momento está integrado por 15 investigadores,
entre ellos de Salta, La Pampa, Victoria, Buenos Aires,
Santa Fe y Rosario. Con algunos ya tenía relación
anteriormente por el intercambio de información y
organización de charlas, y tuve el honor de que me
convocaran. Más allá de que tenemos muchos años
de antigüedad y seriedad en el tema, lo que
pretendemos es dar un puntapié inicial para la
desclasificación de documentos. Tenemos el lema Cefora
somos todos, ya que el objetivo es que la desclasificación
sea pública y le sirva a todo el mundo, porque todos
tenemos derecho a conocer la verdad. Para eso estamos
detrás de conseguir 100.000 solicitudes (las planillas
se pueden obtener en visionovni.com.ar). Si el fenómeno
ovni es como suponemos y venimos investigando en
cuanto a que hay posibilidades de vida extraterrestre,
de confirmarse cambiará rotundamente nuestro armado
social, económico y religioso. Más allá de esto, si la
verdad de lo que vemos en el cielo corresponde a una
potencia extranjera y es un prototipo secreto, también
necesitamos saberlo.
—¿Qué antecedentes hay?
—En España y Francia, por citar los más importantes
y en los cuales el público tuvo acceso a la documentación,
la idea de la gente con respecto al fenómeno y lo que
puede acontecer si realmente hay un contacto es
totalmente distinta.
—¿En qué sentido?
—Comenzó a tomar conciencia y sobre todo a profesionalizarse
la cuestión, que es nuestro anhelo. Para que, por ejemplo,
cuando deba hacerse un análisis de una vaca mutilada, se
tengan los elementos necesarios y oficiales para la tarea.
Ahora se hace todo a pulmón y el investigador hace lo
que puede según su situación económica. Pero todo esto
debe estar regulado porque si no pasa lo mismo que con
la Parapsicología: hay quien fomenta los misterios y quien
los aprovecha.

—¿Qué elementos en común hay entre los integrantes del
Cefora en cuanto a trayectoria e investigación?

—La mayoría tiene una trayectoria interesante y sobre todo
es gente con los pies sobre la tierra en cuanto a investigación,
ya que siempre se han movido con seriedad, al igual que
priorizamos la calidad humana. La mayoría está totalmente
alejada de considerar al fenómeno como misterio o darle
alguna vinculación religiosa, que no tiene nada que ver.
Hay experiencia, seriedad y por sobre todo es buena gente.

—¿Conociste hechos nuevos a partir del contacto con los
integrantes del grupo?

—En realidad pude conocerlos de primera mano.
Mercedes Casas, quien es de Salta, tuvo la posibilidad
de investigar agroglifos en Chicoana (Salta) y pudimos
verlos. Igualmente hay un objeto que cayó en la década del
70 cerca de la frontera con Bolivia, que ella lo investigó al igual
que la Fuerza Aérea.

—¿Las fuerzas armadas tienen o tuvieron organismos
específicos de seguimiento del fenómeno ovni?

—Tanto la Fuerza Aérea como la Marina desde la década
del 60 hasta 2000 tuvieron distintas comisiones que
recolectaron evidencias. Incluso se sabe quiénes estuvieron a
cargo, porque no es nada oculto. De la época que menos se sabe,
obviamente, es del proceso, pero igualmente hay documentación,
que también tiene Gendarmería y las policías provinciales.
—¿Hubo filtraciones de información proveniente de esas comisiones?

—No se puede hablar de filtraciones porque no queremos entrar en
el juego de suponer y queremos manejarnos con hechos concretos.
Los investigadores con años en esto y que se manejaron seriamente
conocen prácticamente todos los hechos ocurridos, aunque no los
desenlaces. Sabemos qué ocurrió, tenemos la opinión de los testigos
y sabemos que participó alguna fuerza armada, pero no sabemos qué
pasó con el material recolectado y el final de la historia, que sería
desclasificar la información.

—¿En qué momento se decidió la creación de esas comisiones específicas?
—En el ámbito mundial los pioneros fueron las grandes potencias a partir de 1947, cuando el fenómeno ovni surge como tal. Precisamente el 24 (de junio) se conmemora el Día del Investigador OVNI porque el 24 de junio de 1947, Kenneth Arnold, que iba en un avión, observó una flotilla de nueve platos y cuando aterrizó contó a los periodistas que había visto “platos voladores”. Fue la desgracia de haber dicho esas palabras, ya que hasta hoy se habla de “platos voladores”. A la semana de ese caso aconteció el Caso Roswel y de ahí en más Estados Unidos creó tres comisiones, antes de la década del 60.
—¿Con qué objetivo?
—“Hacia afuera” estos organismos tenían la misión de desmitificar el fenómeno y demostrar que no era tal, pero nos hemos dado cuenta de que “para adentro” juntaban evidencia y testimonios. Rusia también lo hizo, al igual que otras potencias. En Argentina la primera comisión la creó la Marina, en 1962. A mediados de esa década se vieron extraños submarinos en el sur, que fueron perseguidos, los cuales aparentemente se tratarían de osni (Objeto Submarino No Identificado). Es uno de los casos clasificados y nos gustaría mucho saber en qué terminó, porque los testimonios hablan de objetos que normalmente no serían terrestres.

“Un acuerdo” con los EBE
—¿Qué relación hay entre el propósito de Estados Unidos de quitarle entidad al fenómeno y la especulación que se hace en algunos ámbitos de investigación en cuanto a que gran parte de la cuestión tiene que ver con tecnología secreta de esta superpotencia?
—Tendríamos que hablarlo en potencial, porque no está cien por cien confirmado. Se dice que hubo una raza –denominada EBE (Entidad Biológica Extraterrestre)– que hizo algunos tratos con Estados Unidos y Rusia, separadamente. Habrían cambiado tecnología a partir de tener espacio donde manejarse y hacer sus experimentos. Hay filtraciones de gente que trabajó en eso y pueden dar fe de que hay un grupo de EBE, para lo cual en 1972 se modificó la Base Patterson (Ohio, Estados Unidos) y le dieron un lugar subterráneo donde se manejan. De ahí que tendrían autorización para mutilar animales, lo cual también se extendió, aparentemente, a seres humanos. Habría una concordancia entre cierta tecnología que manejan las potencias, a raíz de ese contacto, con la posibilidad de que estos seres interactúen con militares o fuerzas especiales norteamericanas –que es lo que más conocemos– a cambio de cierta impunidad.
—¿Qué caracterización se puede hacer de esa supuesta raza?
—Es la que habitualmente se conoce como “grises”: pequeña estatura, macrocéfalos, ojos rasgados, que son, entre las posibilidades que manejamos, bastante agresivos en cuanto a abducir, secuestrar personas y hacer experiencias con ellas. Se han encontrado algunos sensores puestos por detrás de la nariz y los ojos de algunas personas para su seguimiento. Por lo general, quienes tuvieron este tipo de experiencias o encuentros, si se los estudia –y aunque no lo recuerden normalmente– tuvieron este tipo de contactos desde la niñez.
—¿Serían seres extraterrestres, intraterrestres o paradimensionales?
—Siempre se habló de varias posibilidades: viajeros del tiempo, pertenecientes a mundos paralelos; viajeros del espacio, que es a lo que más apuntamos y sobre los cuales tenemos problemas para saber cómo se manejan en las distancias, no obstante que hoy la Física Cuántica reconoce la posibilidad– y también los intraterrenos. No necesariamente tienen que ser de una categoría, sino que pueden ser dos alternativas.

Zonas calientes y “ventanas”
—¿Cuál es el mapa en cuanto a intensidad y calidad del fenómeno en nuestro país?
—Como todo el mundo, nuestro país tiene zonas calientes o “ventanas”, por algún motivo en especial que no está determinado aunque tengamos hipótesis o posibilidades. La más cercana, por supuesto, es la de Victoria y Viale; también está el Valle de Punilla, el Uritorco y Samborombón. El sur sigue siendo donde se dieron los casos más importantes, lo cual tiene que ver con la desolación y por ser un lugar propicio para que estas entidades puedan moverse. Igualmente desde hace pocos años están aconteciendo casos en Salta. No encontramos un patrón específico que exista en estas zonas. Algunos sostienen que son zonas de agua, otros apuntamos a los minerales que hay... Pero como no sabemos a qué están dedicados, tampoco podemos establecerlo. Hay zonas relacionadas con lo electromagnético, como el caso de Bahía Blanca hacia el sur, lo cual les permitiría hacer los movimientos que para nosotros son imposibles.
—¿Podríamos considerar, por nuestro primitivismo evolutivo, que buscan elementos que desconocemos o no priorizamos?
—Sí, indudablemente. Este fenómeno va mutando. En la década del 60 era habitual el contacto y llevar una persona a la nave, y luego mediante la regresión hipnótica podía saberse que habían sido analizados. Como el caso en Estados Unidos de Betty y Barney Hill, muy comentado y que se lo considera una de las primeras abducciones o secuestros. Hoy sabemos que le hicieron un test de embarazo mucho tiempo antes de que nosotros lo tuviéramos desarrollado. Por eso, a veces pasan cosas que nos cuesta entender. Por ese tiempo también hubo un caso en Bahía Blanca, que lo recuerdo porque estaba trabajando con la gente de Favio Zerpa. Fue un análisis interprofesional muy importante sobre un camionero que fue secuestrado. La característica por ese entonces era que las naves hacían contacto a través de dos especies de mangueras o tubos flexibles con grandes zonas de agua y cables de alta tensión. Esto hoy no se da. Luego fue mutando y comenzaron a verse huellas, aunque nunca tocando el suelo, pero muy cerca. Y lo que comenzó a ocurrir hace unos 20 años son los dibujos en grandes extensiones de campos de trigo, cuyas espigas no se quiebran, lo cual comenzó en Inglaterra, pero que incluso aparecieron sobre el hielo. No sabemos de qué se trata ni qué buscan. Es como lo que hacemos nosotros con los animales de laboratorio.

Mitos, fraudes y confusiones
—¿Cuál fue el mayor aporte que tuvo la Ovnilogía en los últimos años?
—La tecnología. Hoy todos tenemos acceso a una cámara de fotos en nuestro celular y más posibilidades con las cámaras digitales, por lo cual hay un mayor registro. No obstante, seguimos sosteniendo que un 5% de lo observado e investigado es plausible de ser un fenómeno ovni propiamente dicho.
—Que no necesariamente es una nave dirigida…
—Claro, cuando hablo de ovni no hablo de nave extraterrestre. Es lo que todavía no podemos definir. En 1986 se vio en Bélgica un ovni triangular, que luego se convirtió en el avión invisible de Estados Unidos. Hoy estamos fotografiando y filmando cosas que no sabemos de qué se trata. Una de las posibilidades puede ser la vida extraterrestre, pero otra puede ser la tecnología desarrollada por el hombre. En nuestro grupo está Salvatore Carta, de La Pampa, quien es especialista en análisis de fotos y videos, y es impresionante la cantidad de elementos que se descartan porque son confusiones, a veces maliciosas y otras normales, como reflejos de luz, polvillo ambiente o una mariposa.
—¿Cuál calificarías como el mayor mito o fábula en torno del fenómeno ovni?
—La famosa autopsia del extraterrestre, que nos conmocionó, hizo dudar y discutir durante mucho tiempo hasta que el propio (Ray) Santilli, quien la realizó, confesó que había sido un fraude.
—¿Con qué fines?
—Indudablemente económicos. Esto nos llevó a que se dividieran las aguas y muchos entendíamos que era posible. Igualmente hay fotos que durante años pasaron como valederas y luego la tecnología demostró que no lo son. La tecnología se desarrolla y nos ayuda, pero el fraude va a la par.
—¿Sabés algo en particular sobre lo que se comentó en torno del ataque a las Torres Gemelas y su vinculación con naves desconocidas?
—No profundicé, pero sé que hubo gente que afirmó haber visto naves alrededor. No tengo pruebas ni a favor ni en contra.

El fin del silencio
—¿Por qué los Estados, que durante tanto tiempo preservaron confidencialmente la información y documentación, hoy están interesados en desclasificarla y hacerla pública?
—Es una buena pregunta y llama mucho la atención el apuro por desclasificar, como en el caso de Brasil, que no está en la primera línea pero comenzó a hacerlo hace muy poco y está entregando casi a cuentagotas, pero muy buen material, a un grupo reconocido de investigadores, quienes tienen autorización para hacerlo público. En Estados Unidos hay una ley que permite, luego de determinados años, exigir que se den a conocer esos archivos. No obstante –amparándose en cuestiones de Estado– había hojas enteras que estaban tachadas en los informes. En el caso de la desclasificación que está haciendo Inglaterra y que hizo Francia, es muy buen material.
—¿Qué momento puntual puede establecerse como una bisagra histórica en este proceso?
—Hace siete u ocho años se dio la gran apertura, cuando comenzó a hacerse pública, aunque ya se había conseguido algo en España, Inglaterra y Estados Unidos. Uruguay tiene una comisión de la Fuerza Aérea que trabaja intensamente con apoyo de civiles y hay una apertura. Perú, Bolivia y Ecuador están en el mismo camino que nosotros, tal vez con más dificultades en el caso de Ecuador.
—¿Cuál fue la repercusión tras el inicio del proceso en Brasil y Uruguay?
—La gente generalmente está desinformada o malinformada y a partir de esto oficialmente le están diciendo que el fenómeno es de verdad y no de algunos locos que siempre hablaron del tema, lo cual sirve para separarse de lo que no es serio. Dentro de quienes se dicen investigadores hay quienes no lo toman seriamente, por distintos motivos, o nos encontramos con los místicos, que hacen de esto una pseudo-religión. Esto no es para creer, sino para investigarlo y basarse en evidencias. Y según las evidencias se pueden establecer numerosas hipótesis.
—¿Qué intereses pueden conspirar contra la desclasificación?
—Pienso que las Fuerzas Armadas pueden tener algún prurito en abrir sus expedientes, según lo sucedido en otros países, porque pueden entender que se está descuidando la seguridad nacional. El otro problema surge de cierto grupo de investigadores, quienes sienten que debieran haber estado en el grupo fundador y por distintos motivos no estuvieron.
—¿Se necesita un decreto o una ley?
—Con 100.000 firmas, el Congreso lo debiera tratar como una presentación y ser una ley que lleve a una desclasificación. Igualmente el petitorio se hará a la ministra de Defensa y a la Presidenta. Mucha gente, no obstante el apoyo a esta actividad, te dice: “Teniendo los problemas que tenemos, ¿cómo piensan que los diputados o la Presidenta puedan prestarle atención a esto?” Vivimos y sufrimos este país como todos, pero recalcamos que lo inmediato no nos tiene que quitar de vista lo importante. Esto es un derecho que necesitamos saber porque nos permitirá estar preparados para lo que suceda, según indican las evidencias. El talón de Aquiles de las grandes potencias es que no pueden explicar porqué no pueden dar seguridad sobre lo que acontece en los cielos. Al igual que para las religiones, que también verían afectadas sus estructuras.
—¿Puede haber un salto cualitativo en materia de investigación al desclasificarse la documentación reservada o solamente confirmaría lo investigado durante años?
—Salto cualitativo no, porque casi todos conocemos casi todo lo que ha pasado. El investigador, por lo general, llega antes que las fuerzas de seguridad, con excepción de algunos hechos puntuales. Pero sí habrá un salto cualitativo en la organización, seriedad y oficialización para trabajar mancomunadamente entre el sector oficial, el investigador y otros profesionales.

El Cefora reúne a un importante grupo de investigadores de la Argentina
En la Comisión de Estudios del Fenómeno Ovni en la República Argentina (Cefora) confluyen investigadores y especialistas de larga y destacada trayectoria, cuyos lugares de residencia en algunos casos coinciden con las zonas más “calientes” en materia de acontecimientos del fenómeno ovni.
El detalle es el siguiente. Entre Ríos: Raúl Avellaneda (Paraná) y Silvia Pérez Simondini (Victoria); Santa Fe: Oscar Mendoza (capital), Luis Brusa (Recreo), Elias Kolev (Rosario) y Daysee Moreira (Rosario); La Pampa: Salvatore Carta y Oscar Quique Mario (Santa Rosa) y Fabián Romano (Macachín); Salta: Mercedes Casas (capital); Buenos Aires: Adolfo Gandín Ocampo (Pilar), Bibiana Bryson (Vicente López), Andrea Pérez Simondini (CABA), Carlos Iurchuk (La Plata), Liliana Flotta (San Fernando) y Eduardo Grosso (San Fernando). Raúl Avellaneda
Los contactos a los cuales dirigirse son (0343) 154381158, raul.avellaneda@yahoo.com y (011) 1559276919 asimondini@gmail.com.

Un caso en la región: “En Victoria pareciera que hay naves que salen e ingresan al agua”
Avellaneda aseguró que tanto en Viale como en Victoria continúan sucediendo fenómenos inexplicables, al igual que reconoció desconocer la posible existencia de alguna característica particular que lo genere.
—¿Hay algún elemento geofísico o morfológico común que destaque en los casos de Viale y Victoria?
—No. En Victoria es poco lo que se ha visto de seres y en Viale prácticamente nada. Tiene que ver con mucha actividad de naves y luces. En Victoria se centra en la Laguna del Pescado, si bien no se reconoce que sea un lugar que no tenga fondo, como en el caso del sur del país. La actividad surge y vuelve al agua. Desde 1990 que comenzamos a investigarlo lo hemos visto. Silvia Pérez Simondini hace casi 20 años que está allí y tiene muchas horas de observación y recolección de elementos, y coincidimos en que el fenómeno sale del agua, evoluciona y vuelve al agua. Hay un elemento que les interesa. Parecen naves pequeñas dirigidas que se juntan y separan, y que parece que están trabajando. En Viale se ha dado en tierra firme y hubo mutilaciones de animales no sólo en la gran ola de 2002, sino que fueron anteriores y siguieron, con picos en 2005 y 2007. Nuestra idea es que se pueda contar con médicos y veterinarios oficiales, y trabajar oficialmente.
—Lo cual le daría más seriedad al tratamiento del tema…
—Claro, porque hoy todos nos decimos investigadores. O encontramos un caso como el de Arroyo Leyes en Santa Fe y cualquiera puede ir y sacar huellas. Pero esto es como el lugar de un crimen: hay que preservarlo y tiene que trabajar gente idónea. No todos los investigadores somos idóneos en todo. Yo, a las vacas, las conocía del supermercado y de colgadas en la carnicería, y comencé a conocerlas realmente a partir de las mutilaciones. Por eso no estoy capacitado para llevar una investigación de ese tipo y necesitó la colaboración de un veterinario y un baqueano. Hoy hay mucha gente que lleva a la confusión, a veces con intereses de publicitarse o económicos. En una reunión del grupo se comentó el caso de una huella encontrada y que alguien que toma esta cuestión como mística facilitó a tres mujeres que se sentaran a meditar sobre ella. Esto desencadenó, lamentablemente, en que las tres mujeres murieran de cáncer a los tres meses. ¿Por qué?
—¿Por la radiación?
—Claro, hay radiación que nosotros no manejamos ni conocemos. Hay que tener ciertos cuidados y conocimientos, y por eso necesita oficializarse y hacer un protocolo de investigación. Yo estuve años trabajando en investigación de campo sin darme cuenta, por ejemplo, que tenía que usar guantes descartables.
—¿Vos no elaboraste un protocolo de investigación?
—Sí, hice una guía para el testigo tanto del fenómeno ovni como de fenómenos paranormales. Y un colega hizo otra para los abducidos. Pero todo esto necesita de un marco legal y organizado.
—¿El fenómeno de Victoria mantiene las mismas constantes o se modificó?
—No escapa a las características que te mencionaba. No obstante, en algunos momentos hubo “visitas de dormitorio”, que se les llama a presencias de seres y abducciones, pero no es lo más significativo. La construcción del puente no modificó la situación y se sigue dando.